viernes, agosto 18, 2006

Coctel

¿Por qué no se me cae de la cabeza la idea de que estamos viviendo una imposición? Por más que deseo creer en la limpieza de las elecciones, una y otra vez golpeo con la certeza de que todo fue un pudridero. ¿Podemos esparar algo bueno de Fox, de la Sahagún, de Espino, de Fernández de Cevallos, de Creel, de Felipillo? ¿Y si a eso le sumamos a Elba Esther? ¿Y si ponemos allí mismo los apellidos de Azcárraga y de Salinas Pliego? ¿Y por qué no creer que todo es sórdidamente movido por el Innombrable? Es un coctel asqueroso. Yo no me atrevo a pegarle el trago.