miércoles, julio 26, 2006

Pacifistas rabiosos

Ciro Gómez Leyva dijo el lunes en la mesa de los periodistas de El cristal con que se mira que con la mano en la cintura el felipismo podía organizar concentraciones multitudinarias, de un millón o más, en el Zócalo, pero que tal vez ésa no era su estrategia en estos tiempos de turbulencia poselectoral. De inmediato, Marcela Gómez Zalce y Julio Hernández le manifestaron sus escepticismos: ¿de veras el PAN tiene el poder para convocar a cientos de miles? ¿No es otra la índole del simpatizante panista? Al final, es el vaivén de la charla, el tema se diluyó y quedó perdido entre otras discusiones.
No sé si el PAN pueda o no hacer lo mismo en materia de marchas y de mítines. No sé si sea o no su estrategia para la coyuntura actual y la que viene luego de que falle el Trife. Lo que sí sé es que su campaña también caldeó el humor de sus simpatizantes, quienes por todos lados espolvorean intranquilizadoras señales de rabia. La campaña de emblanquecimiento del país, para simbolizar que al PAN le interesa la paz y no lo contrario, ha llegado quizá con harta demora, y en eso debieron pensar cuando difundían los anuncios que más parecían película gore que propaganda electoral. Si de verdad anhelan el pacifismo y la diplomacia, los cabecillas del PAN hoy deberán luchar no sólo contra los adherentes del perredismo, sino contra sus propias hordas azuzadas por el rencor de bigotito en medio, nazi.
Para muestra, cuatro ejemplos que dan fe de la serenidad y la tolerancia de los felipólatras:
1. Desgarrados a cuchillo pelón, los viniles de apoyo a la causa del conteo voto por voto son evidencia de la barbarie y el clandestinaje en el que se mueve la madrugadora ultra.
2. “Cuando pegué la calcomanía a favor de AMLO en mi coche, descubrí la magnitud de la violencia de los simpatizantes de Calderón: me insultaban, se me cerraban, me hacían señas groseras” (Marta Lamas).
3. “La página de Internet que este tecleador puso en funcionamiento ha sufrido varios incidentes a lo largo de su corta vida. El más notable de ellos fue el bombardeo tecnológico intencional que la puso fuera de circulación algunos días (…) Algunos usuarios aseguran que esos obstructores forman parte de equipos asalariados de calderonistas que tratan de desalentar la participación en sitios cibernéticos que les son incómodos” (Julio Hernández López).
4. El humor fallido del “pragmático” Carlos Mota al pretender ridiculizar (ridiculizándose él con una fábula tan agresiva como bobalicona) a Elena Poniatowska.
Empecemos la suma. Los pacíficos son muy buenos para apuñalar. Qué sería si fueran violentos.